7 trucos para estudiar de noche sin dormirte

¿Eres un animal nocturno? Te mostramos 7 trucos para estudiar de noche sin dormirte.

Dicen que la noche confunde, que por la noche todos los gatos son pardos, que la noche tiene mil ojos y el día uno solo. La noche es para dormir, para soñar, pero también para vivir y, por qué no, para estudiar.

A veces nos vemos obligados a estudiar por la noche por diversas razones: un examen próximo para el que no hemos estudiado lo suficiente, porque el trabajo nos impide estudiar lo que quisiéramos durante el día, etc. También hay quien prefiere habitualmente la compañía de las estrellas y estudia de noche por iniciativa propia.

Algunos opinan que las noches están para dormir y que es imposible concentrarse para estudiar. Otros, que la noche es el mejor momento del día para estudiar, ya que no hay ruidos, llamadas de teléfono, ni ningún tipo de interrupción.

En cualquier caso, si te ves obligado a estudiar de noche debes de seguir una serie de precauciones o trucos para evitar que el sueño te venza. Aquí te dejamos algunos de estos consejos.

Adaptar tus horas de descanso


Estudiar por la noche no quiere decir que te tires un día entero sin dormir, de hecho de esa manera el estudio jamás sería efectivo. Adapta tu horario de tal forma que te asegures dormir, al menos, 6 horas antes de estudiar.

Cenar ligero


Después de una cena copiosa solo apetece una cosa: sentarse un rato en el sofá y, cuando el sueño nos invade, irnos para la cama. Cenar demasiado provoca pesadez, somnolencia y sensación de vagancia, por ello es preferible cenar ligero y, si nos entra el hambre, picar algo a lo largo de la noche, lo que también ayuda a despejarnos un poco.

Estudiar en tu lugar habitual


Uno de los peores errores que puedes cometer al estudiar por la noche es hacerlo en la cama: lo más probable es que en poco tiempo estés dormido. Lo ideal es hacerlo en tu lugar habitual, con unas condiciones similares a las que tendrías al estudiar por el día.

Evita el exceso de “calorcito”


A veces, al estudiar por la noche, tendemos a taparnos con mantas o poner la calefacción a tope, sobre todo en invierno. Sin embargo, este “calorcito” tan agradable lo que hace es “amodorrarnos” y que nos entre el sueño y las ganas de meternos en la cama. Mantén la estancia a una temperatura templada, agradable pero no cálida.

Cuidado con la iluminación


Lo ideal es que la estancia esté suficientemente iluminada, y que lo esté de forma uniforme. Solemos cometer el error de usar solo un flexo que ilumina únicamente los apuntes, mientras que el resto de la habitación está a oscuras. Esto va en perjuicio de nuestros ojos, que han de hacer mayor esfuerzo y se cansarán antes. ¿Resultado? Nos costará mantenerlos abiertos.

No te quedes “apalancado”


Durante la noche es más fácil estudiar ya que no hay ruidos y nadie nos molesta, pero durante esas horas también somos más propensos al sueño. Si estamos sentados todo el rato en la misma posición es probable que nos entre el “apalanque” y se nos entumezcan los músculos. Para evitarlo, cambia de posición, estudia dando pequeños paseos, lee en voz alta, en definitiva, haz el estudio más “dinámico”.

Otros trucos para estudiar de noche


Otros trucos que te pueden servir para estudiar de noche es tomar alguna bebida con cafeína (con moderación), hacer un poco de ejercicio para liberar endorfinas, o mojarnos la cara/cabeza (incluso darnos una pequeña ducha fría).