Los 7 secretos para que seas un buen líder
Guía gratuita sobre secretos de liderazgo

Serás capaz de arrastrar a las masas con los 7 secretos para que seas un buen líder.

La palabra “líder” no significa lo mismo que “jefe”. Un jefe es alguien que ocupa un rango superior al tuyo en la empresa y, por tanto, está legitimado para darte órdenes. En cambio, el líder es esa persona que, en cualquier ámbito y sin necesidad de ser tu jefe, es capaz de arrastrar a las masas y de hacer que su opinión sea la más tenida en cuenta. Evidentemente, ambos términos están relacionados y sobra decir que para ser un buen jefe, primero hay que ser un buen líder.

Hay quien ya ha nacido con esa vocación de líder. Tantas y tantas personas que han pasado a la historia como líderes de todo un grupo social o ídolos de pueblos enteros. Hombres y mujeres que fueron capaces de hacerse escuchar más que los demás gracias a sus cualidades, fueran las que fueran.

Puede que no todo el mundo nazca con ese fuego interior que le hace convertirse con los años en un verdadero líder, pero con el tiempo y, sobre todo, con la práctica, todo el mundo puede convertirse en un buen ejemplo a seguir. Nosotros aportamos también nuestro granito de arena con estos 7 secretos para que seas un buen líder.

Ten claros tus objetivos


Aunque suene tópico y parezca un ejemplo pasado de rosca, se podría decir que un líder es como el capitán de un barco, esa persona encargada que la navegación transcurra sin contratiempos y el barco logre llegar a su destino en el plazo previsto. Para tener claros tus objetivos no debes saber solo a dónde quieres llegar, sino cómo lo vas a hacer y quién quieres que te acompañe. Si vas a ser un líder de verdad, deberás compartir tus objetivos con todos aquellos que te acompañen, es decir, todos deben saber cuál es la misión y objetivos de la empresa.

Apóyate en una estructura eficiente


Encontrar una estructura eficiente ayuda a acortar los plazos, a que cada persona tenga claras sus tareas y a que todo el mundo pueda desempeñar el trabajo que más le gusta o que mejor se le adapta. Una estructura sólida te permitirá además una comunicación ms fluida, tus órdenes serán más claras y los demás las entenderán mejor, ya que cada uno tendrá clara la posición que ocupa dentro del engranaje. Por supuesto, la cuestión es encontrar la estructura que mejor se adapta a tus objetivos globales y a las capacidades o conocimientos personales de cada uno.

Valentía y autocontrol a partes iguales


Un líder debe tomar decisiones, pero estas decisiones no deben estar tomadas nunca bajo la influencia de las emociones o de la precipitación. Ser valiente no implica olvidarse de las consecuencias de tus actos ni lanzarte a la piscina sin haberla llenado. Un líder debe saber actuar en el momento justo, aprovechar la situación y sacar el mayor partido posible a sus movimientos.

Actúa de forma justa


No abuses nunca de tu “poder”. Un líder debe saber ser equitativo y no favorecer a nadie, sea por la razón que sea. Fomentar la igualdad y una forma de actuar justa ayuda a que los demás sepan a qué atenerse con sus comportamientos, tanto positivos como negativos, y que admitan los pros o los contras que se deriven de sus actitudes.

Aprende a ser flexible y comprensivo


Si un líder estuviera siempre nervioso, gritando, ordenando y tratando mal a aquellos que le siguen, simplemente acabaría por tener las horas contadas. El estrés y la presión extra a la hora de hacer un trabajo no suele motivar. A veces las cosas no salen como uno quiere. Las personas no son máquinas. Ten en cuenta estos tópicos.

Recompensa el trabajo bien hecho


Esto es como los padres que no felicitan a su hijo después de un buen examen “porque su obligación es aprobar”. Bien, cualquier persona que va a cumplir unas instrucciones, ya sabe que lo ideal es hacerlas bien, pero nunca está de más que alguien reconozca que, vaya, lo has hecho, y muy bien. Y muchas veces sirve con una palmada en el hombro, unas buenas palabras, un “buen trabajo compañero”.

Sé un buen ejemplo


Muéstrate ante el resto como el ejemplo a seguir. Sé el primero en proponer nuevas ideas, fomenta las de los demás, trabaja duro y, muy importante, pon especial atención en los detalles. La atención a las pequeñas cosas demuestra a los demás que estás capacitado para controlar desde los aspectos más generales a los más particulares de una tarea. Esos pequeños detalles, que solo se liman con el trabajo duro y eficiente, son los que te hacen mejor a ti como líder y repercuten positivamente en la imagen que proyectas a los demás.